jueves, 11 de julio de 2013

Te escribo para que leas en mi cuerpo.


 Los ojos serán los ruegos:

Imperativos egoístas:
Mírame
Sonríeme
Bésame
Tócame
Cógeme

Imperativos necesarios:
Pídeme
algo imposible
Corrígeme
mis virtudes
Conquístame
en esta batalla ganada


La nariz es el espejo de mi constitución:

Recta en el hueso; piernas largas
Cartilaginosa en las aletas; musculatura flácida
Redonda en la punta; bipolar


La boca dirá lo que nunca dije:

Por orgullo:
Nunca dije que creo que somos algo más que polvo
Que tú tienes un alma porque me amas
Que yo la tengo porque me duele

Por precaución:
Nunca te dije los riesgos

Por vergüenza:
Nunca dije cosas sencillas
No soy yo la que habla
sino quien yo quisiera ser o haber sido
el personaje de un libro o Maga
si me dejasen elegir

Por estúpida:
Nunca dije que no a nada
cumpliendo siempre lo prometido

Por maldad:
Nunca te dije que no olvidé a los otros
Amores antiguos y futuros
simultáneos a nuestro presente


Las orejas pequeñas indican mi falta de oído:

Incapaz de escuchar
Subo el volumen de la música
para no oírme (a mí) gritándome (a mí)
no sé qué consejos de salvación


Epílogo (más allá de mi cuerpo):

Conocernos
es renunciar a estar juntos
Querernos
funciona a distancia
Amarnos
es extrañar al otro