domingo, 16 de febrero de 2014

Defectos sin virtudes


No soy a quien tú amas,
soy peor.

Mi maldad reside en pensar demasiado,
sentir sin consecuencia,
mentir sin querer evitarlo.
Enamoro a los demás para siempre,
incapaz de enamorarme igual.
Deseo la muerte hasta la desesperación,
pero soy cobarde.
Leo menos de lo que quisiera
y escribo mal
Creo sólo en lo que pienso,
perfectamente incurable.
Soy una incapaz con los idiomas
salvo si hablamos de sexo
Detesto hablar por teléfono,
no llamo nunca
Olvido las fechas, los nombres y las caras
incluso de los que quise.
Pierdo el tiempo en recordar
me regodeo en mis penas pasadas,
que son mi dolor presente.
Dejo un rastro de lágrimas que no son sólo mías.
Me esfuerzo sólo en destruirme,
en mentirte cada día.

domingo, 9 de febrero de 2014

Cuento

Ayer fui un hombre vestido de blanco. Recuerdo el mar en calma, la falta de viento, la envolvente luz naranja. Habíamos atracado. Por algún motivo yo debía huir y corría por el barco sorteando gente, intentando alcanzar la pasarela. Desde allí reconocí a mi perseguidor esperándome en el muelle. Imposible salvarme. Un amigo, lejano y mudo, me mostró la salida: “sería un buen momento para morir”. Asentí, verdaderamente lo era. Miré el mar, aquel mar naranja, y me tiré. Me dejé hundir. Vi subir las burbujas y el sol rasgando el agua. Sentí nacer un dolor en el pecho. Un dolor nuevo. Un dolor que mataba y tuve miedo. Nadé desesperado hacia la superficie pero el agua se terminaba ya muy lejos. Sin más opciones, me detuve en imaginar la muerte, que había de ser  como un negro infinito, la paz. Respiré agua. Se me cerraron los ojos. Por un segundo estuve muerto.

Ojalá no se cumplan mis sueños.