lunes, 6 de julio de 2015

Cortázar, perdóname.

  Y si vuelvo a escribir, ¿no estaré confirmando que ha vuelto la infelicidad? "Estás mejor", dice la misma gente que ayer afirmaba "no se te nota que estés deprimida, no pareces enferma, pareces normal". Normal, esa convención.

  Normal, ¿quién quiere ser normal?, ¿quién quiere mirarse al espejo y sentir que no hay nada al otro lado?, ¿quién quiere ver el mundo sin maravillarse?, ¿o sentarse a leer a la sombra de un árbol y que pase un conejo marrón, desnudo, de campo, normal?

  Prefiero ser Caperucita en un bosque que se quema. Prefiero ser Cenicienta y que me sangren los pies, Rapunzel rapada o una sirena de piedra, antes que abandonarme a la gran costumbre. No quiero sentir que todo está bien o que es lógica la vida. No quiero levantarme y no sentir que me muero. Prefiero ser yo muriéndome...

  Elijo el Gran Tornillo, la locura que nos cura de la normalidad, de la rutina, del trabajo que cotiza y la cocina americana, del instinto maternal y de las ganas de ir al gimnasio. Elijo, no porque pueda dejar de ser yo y ser otra, sino porque hoy veo esto que soy, la parte que puedo ver de lo que soy, y lo abrazo, si es que puede uno hacer las paces sin perdonarse, y me digo "está bien ser así y no poder cambiar, está bien y me gusta, está bien, está mejor que ser quien no soy, está bien porque podría pensar que está mal pero elijo creer que está bien".

  Renuncio a ser normal. Y a esta gran renuncia le llamo elección.

5 comentarios:

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  2. Muy bueno, como siempre, ¿cuántos lectores tendrías que tener para regalarnos una versión leída por ti misma de tus escritos? Los podrías colgar en soundcloud o algo así. Digo, es una sugerencia.

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    1. Vaya, nunca se me había ocurrido hacer un audio de lo que escribo... pero no es mala idea. Lo pensaré. Gracias por tu comentario y por leerme. ¡Un abrazo! :)

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